La palabra escasez denota ruina, pobreza, fracaso. Y esto a
su vez produce naturalmente tristeza, congoja, lágrimas, queja, desánimo. La
verdad, no creo que alguien anhele tener escasez. No creo que sea el propósito
de algún mortal. De alguna manera Dios ha colocado en nuestro instinto que la escasez
no es buena, y de hecho no lo es. Así como tampoco lo eran los purgantes en
décadas pasadas.
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lunes, 3 de octubre de 2016
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